(Chile, 1957). En 1974 llegó a México con un papel donde guardaba la dirección de Roberto Bolaño. El infrarrealismo, “capitaneado” por Bolaño y Mario Santiago, se había fundado formalmente en 1975, en el departamento de su familia sobre la calle Argentina del D.F., según la memoria del editor Juan Pascoe. Montané se agregó a la pandilla de poetas itinerantes reunida en ocasiones en el café La Habana; alguna vez irrumpió en los recitales de labios entreabiertos y ojos dormidos de los “delfines” de Octavio Paz. La memoria fabulada de Los detectives salvajes lo presenta como Felipe Müller, dulce poeta y tierno héroe de la Amistad. Sus primeros poemas aparecieron en el libro colectivo Pájaro de calor (México, 1976) y en la antología de Roberto Bolaño Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego (México, 1979). Desde 1977, año de la diáspora literaria, vive en Barcelona. En aquella época de beatnik musical, con libros en las gasolineras a mitad de camino del paraíso, buscóhuellas de poetas franceses, tocó el saxofón en la entrada del Pompidou y en las bocas del Metro de París; en un instante supo alguna vez que era mejor marcharse de Charleville. El vagabundo lírico del aéreo camino es sobrevivido en sus poemas, publicados en el poemario El maletín de Stevenson (México, 2002): en cada imagen pliega su instinto poético; en cada gesto abre, con amor y cuchillos, la bondadosa eternidad.