Una historia (casi) real.

"La película tiene tres mensajes ocultos: Uno, cualquiera puede ser Stanley Kubrick. Dos, todos los crímenes perpetrados en nombre de una celebridad serán recompensados por la propia celebridad. Tres, si alguna vez te encuentras con una celebridad, ten cuidado con tu billetera".
Michael Fitzgerald - (Productor del film)

Durante varios meses, el británico Alan Conway explotó al máximo sus dotes actorales y se rió de varios haciéndose pasar por uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos, Stanley Kubrick.
Aunque poco sabía Conway del director inglés y sus filmes, logró sin embargo con éxito, engañar a cientos de personas, generalmente jóvenes de los cuales obtenía un trago, dinero o sexo por el simple hecho de ser un director famoso. Su personaje (interpretado por el genial John Malkovich) era creíble gracias a su desparpajo ilimitado y gracias al austero estilo de vida de Kubrick, quien se mantenía fuera de la mirada pública y la vida social.

El director, Brian Cook, asistente de Kubrick en las películas El Resplandor, Barry Lyndon y Ojos Bien Cerrados, se mete en la más oscura hipocresía del mundo cinematográfico. El falso Kubrik es chivo expiatorio de los ecos del mundo estelar en el resabio de la sociedad inglesa. Kubrick se mueve entre los humanos, los lleva de paseo por sueños factibles para luego hacerlos golpearse en su idiotez. No serán las estafas lo que hagan sufrir a las víctimas, sino la realidad de saberse lejos de todo mundo idílico.

Colour Me Kubrick, de Brian Cook (2005, Inglaterra)