En tiempos en los que l´art pour l´art es cuestionado, deviene una película inteligente de uno de los mejores exponentes del muy prolífico cine español contemporáneo. Pese a la pesada mochila que significó El Bola como prueba a superar, Achero Mañas se descarga con lo que probablemente signifique una de las más importantes películas españolas de los últimos años.
Noviembre es un grupo teatral, formado por ex estudiantes de artes dramáticas, que intentan cambiar el mundo. Idilio de todo artista, claro está, ese asunto de cambiarlo todo, de soñar con “un mundo mejor”, pero serán las manifestaciones de Noviembre las que realmente alteren el estado de las cosas. Y para ellos, alterar el estado de las cosas es alterar al espectador. En este terreno es en el que juegan los artistas de Noviembre. En este terreno es en el que antes comienza a jugar Achero Mañas...
Palabras de su director, Achero Mañas:
Alfredo Baeza, protagonista y líder del grupo independiente Noviembre, cree en el arte y cree, como creyeron los artistas de principios del siglo pasado, y también los grupos independientes de teatro de finales de los setenta: que a través de su arte puede cambiar el mundo, o mejor dicho, el estado de las cosas. Ese idealismo, considerado ahora por una gran mayoría utópico, en donde no sólo el arte, sino también la política y la economía estaban dominados por un sentimiento colectivo y un deseo de cambio en la sociedad, convierten a Alfredo y a los demás integrantes del grupo en personajes completamente anacrónicos, quijotescos, abocados inevitablemente al fracaso. Sobre todo, en una sociedad dominada por el individualismo, con un sentido claramente materialista y en donde la gente no cree ya prácticamente en nada. Luchar contra ese escepticismo y volver a creer en la utopía es el principal sentido del grupo independiente Noviembre. Alfredo quiere luchar contra ese estatismo que simbólicamente está encarnado en su hermano Alejandro, quiere luchar contra esa ceguera, contra esa parálisis que ha vivido tan de cerca y sobre todo quiere hacer algo para provocar una reacción: “lo que sea”. No quiere ver a la gente inmóvil, muerta en vida, sin reaccionar, como ve a su hermano Alejandro; quiere que lo que hace provoque algo, que mueva algo, en definitiva: que trascienda. Ésa es la principal razón de la creación de Noviembre.
La elección del teatro es un pretexto extrapolable a cualquier otro entorno dentro de nuestra sociedad. Alfredo, y con él Noviembre, son la llave que abre la puerta a algo nuevo que a su vez tendrá que ser renovado por otra tendencia, u otro movimiento, en el momento que éste haya entrado en su periodo de decadencia. De esta manera se evitará cualquier forma de absolutismo, de verdad inamovible que pueda llevarnos a una única y exclusiva forma de pensamiento, ya sea en el arte, en la política o en cualquier otro ámbito. Noviembre es principalmente el movimiento frente al estancamiento de las ideas, frente al escepticismo como principal asesino de toda forma de positivismo, de generador de movimiento, y por lo tanto de creación, de futuro, de vida.
Gabriel Celaya decía que la poesía era un arma cargada de futuro. Creo que el arte, y el teatro en particular son y deben ser un arma. Un arma cargada de ideas, de palabras, pero también de contradicción, de paradoja; un arma, por encima de todo, inconformista que nunca pierda el sentido de la autocrítica. Alfredo y Noviembre simbolizan el sueño, la ilusión de que todavía el mundo y las cosas se pueden cambiar. |