En 1964, la Warner Bros envió una misiva legal a los hermanos Marx por utilizar la palabra “casablanca” en el título de la película “Una noche en Casablanca”.
Como respuesta a este reclamo, Groucho Marx escribe esta carta a los hermanos Warner, luego de la cual, aparentemente, se suspendieron todas la acciones iniciadas por el estudio.
 


Estimados Hermanos Warner,
Aparentemente hay más de una forma de conquistar una ciudad y tomarla como propia. Por ejemplo, cuando empezamos a pensar en hacer esta película, no teníamos idea que la ciudad Casablanca pertenecía exclusivamente a los hermanos Warner.

Porque a los pocos días de que nuestro anuncio apareciera, recibimos vuestro largo y amenazante documento legal,  advirtiendo que no debíamos utilizar el nombre Casablanca.

Parece ser que en 1471, Ferdinand Balboa Warner, vuestro tatarabuelo, buscando un atajo a la ciudad de Burbank, calló en las costas de África y levantando un pilote de montañero (que luego cambió por 100 acciones de la compañía), le dio al lugar el nombre de Casablanca.

Simplemente, no puedo entender vuestra actitud. Porque incluso si están pensando en rehacer vuestra película, estoy seguro que el espectador medio podrá distinguir fácilmente a Ingrid Bergman de Harpo. No sé si yo podría, pero ciertamente me gustaría intentarlo.

Ustedes alegan ser dueños de Casablanca  y por tanto, nadie más puede usar ese nombre sin vuestro permiso.  ¿Qué pasa con "Hermanos Warner? ¿También son dueños de eso? Seguramente tengan el derecho de usar el nombre Warner, pero ¿qué pasa con “hermanos”? Profesionalmente, nosotros éramos "Hermanos" mucho antes que vosotros. Nosotros estábamos haciendo giras como Los Hermanos Marx cuando Vitaphone era todavía un sueño en la mente de los inventores. Incluso antes de nosotros han existido otros hermanos: los Hermanos Smith, los Hermanos Karamazov, los Hermanos Dan, y “¿Hermano, tienes una moneda?” (originalmente era “Hermanos, ¿tienen una moneda?” pero como era muy poco para dos hermanos, eliminaron a uno, le dieron todo el dinero al otro y lo cortaron a “Hermano, ¿tiene una moneda?”).

Ahora, Jack, ¿qué pasa contigo? ¿Sostienes tú la idea que tu nombre es original? Bueno, no lo es. Fue usado mucho antes de que tu nacieras. En este instante puedo recordar dos Jacks —  Jack el de “Jack y la Habichuelas Mágicas” y Jack el Destripador, que fue bastante famoso en su época.

Y tú Harry, seguramente firmas tus cheques convencido de que eres el primer Harry de todos los tiempos y de que lo otros Harrys son todos impostores. Pero puedo pensar en dos Harrys que te precedieron: Harry Lighthouse, que tuvo una fama revolucionaria, y Harry Appelbaun, quien vivía en la Calle 93 esquina Lexington Avenue. Desgraciadamente, Appelbaun, no era muy conocido. Lo último que escuche de él es que estaba vendiendo corbatas en Weber and Heilbroner.

Bueno, sobre el estudio Burbank, creo que esto es lo que ustedes, hermanos, llaman su lugar. El viejo Burbank se ha ido. Quizá ustedes lo recuerden. Era un gran jardinero. Burbank fue el mago que cruzó todas esas frutas y vegetales, hasta que finalmente, las pobres plantas quedaron en una situación de confusión tal, que nunca pudieron decidir si entraban al comedor el plato principal  o en el postre.

Eso no son más que conjeturas, desde luego, pero quién sabe...  quizás los descendientes de Burbank no se sientan demasiado felices ante el hecho de que una fábrica de películas se haya instalado en su ciudad, se haya apropiado del nombre de Burbank y lo utilice en las presentaciones de sus películas. Incluso es posible que la familia Burbank se sienta más orgullosa de la patata producida por el viejo  que del hecho de que esos estudios hayan surgido películas como Casablanca o Vampiresas (1931).

 


Todo esto parecerá una un sermón amargo, pero les aseguro que esa no es la intención. Quiero a los Warner. Algunos de mis mejores amigos son Hermanos Warner. Es posible, incluso, que esté cometiendo una injusticia y que ustedes no sepan nada de esta actitud de absurda.

No me sorprendería nada descubrir que los jefes de vuestro departamento jurídico ignoran esta disputa descabellada, porque conozco a muchos de ellos y son tipos muy agradables, con el cabello negro y rizado, traje cruzado y con un amor por sus semejantes que supera al del propio Saroyan.

Me huele que este intento de impedirnos la utilización del título ha sido idea de algún tonto que realiza sus aprendizajes en vuestro departamento jurídico. Conozco bien el tipo, recién salidos de la Universidad, ávidos de éxitos y demasiado ambicioso para seguir las leyes naturales del ascenso. Ese individuo siniestro engatusó probablemente a sus jefes, la mayoría de los cuales son tipos muy agradables, con el cabello negro y rizado, con trajes cruzados, etc..., en un intento por atemorizarnos. Bueno, ¡no se saldrán con la suya!. Llegaremos hasta la Corte Suprema. Ningún aventurero jurídico creará discordias entre los Warner y los Marx. Todos somos hermanos bajo la piel y seguiremos siendo amigos hasta que el último rollo de Una Noche en Casablanca acabe de enroscarse en la bobina.

Sinceramente,

Groucho Marx.